Hablar no es ver

(english below)

Descripción:
Escultura sonora interactiva
Una serie de espejos flexibles de poliestireno espejo plata (irrompibles), de un tamaño de 200 x 50 cm, se sitúan colgados en la pared, separados por una distancia igual, como en una galería de espejos deformantes de un recinto ferial. Cada espejo lleva acoplado detrás una solenoide capaz de hacer vibrar el espejo. En la parte superior del espejo un micrófono recoge la voz de quien se sitúa delante de él. La voz recogida delante del espejo es enviada a un patch de Pure Data. Este la envía a su vez a la solenoide que comunica diferentes  tipos de vibración a la superficie del espejo.

Toda la documentación técnica sobre el proyecto aquí:
https://github.com/ex-arte-electronico-y-experimental/silent-audio-motion
Concepto:
El espejo permite experimentar la extrañeza profunda de vernos a nosotros mismos fuera del propio cuerpo, en un juego en el que brevemente podemos vislumbrar la mirada del otro, pero en la paradoja de nuestra propia mirada.

El espejo es, entonces, el primer otro. A él le hablamos, nos hablamos, buscando con-vencer; ante él nos desdoblamos tratando de comprobar cuán veraz resulta nuestro discurso a la vista del otro. Sin embargo, el espejo no devuelve la voz, sino una mueca ventrílocua a la que le acoplamos el sonido. Como sabemos, es la totalidad del espacio la que devuelve la voz en forma de múltiples ondas reflejadas, pero la percepción se esfuerza involuntariamente en enfocar la procedencia del sonido en la boca del espejo, tratando de reconstituir una ficción y un imposible: la unidad entre imagen y sonido. Es lo que hacemos cuando en la proyección de una película transferimos la fuente sonora de los altavoces de la sala a las imágenes planas de la pantalla.

La propuesta materializa entonces la voz como interferencia de la imagen, lleva a la superficie del espejo la violencia del habla, poniendo en crisis su proceso de constitución: el habla que pone en vibración el espejo y nos sustrae la imagen. Atenta contra su régimen de ficción y repite la disolución de su compacidad en su actual estado de devaluación medial.

En “Negar la voz dada”,  instalación interactiva para espejos, sensores de distancia y sonido, se utilizó un metodo semejante para poner en vibración espejos con altavoces acoplados detrás. En este caso el audio proyectado por los altavoces -últimas palabras de personajes públicos- se extinguía cuando los participantes se acercaban al espejo. A la vez que el audio desaparecía, una sinusoide grave aparecía en el altavoz y lo ponía en vibración.


Description:
Interactive sound sculpture.
A series of flexible silver polystyrene mirrors (unbreakable), with a size of 200 x 50 cm, hang from a wall, equally spaced, like a gallery of distorting mirrors found in some fairgrounds. A solenoid is attached at the back of each mirror and makes it vibrate. A microphone on the top part of each mirror picks up the voice of whoever stands in front. The sound of the voice is sent to a Pure Data patch to process it and send it to its corresponding solenoid, which transforms the signal into various mechanical vibrations that finally move the mirror’s surface.

Technical documentation can be found here:
https://github.com/ex-arte-electronico-y-experimental/silent-audio-motion

Concept:
Mirrors allow the deeply strange experience of being able to see ourselves from outside our bodies, a situation in which we can briefly glimpse the other’s gaze, paradoxically, in our very own.

Thus mirrors are the first ‘other’. We talk to them, with that ‘other’, trying to persuade; we unfold before them, trying to ascertain how authentic others find our discourse. However, mirrors do not return any sound, but a voiceless ventriloquy to which we assign sound. But obviously, it is the space around us that reflects our voice as multiple delayed wavefronts, and it is our perceptual inclination to automatically match the source of this reflected sound to the mouth in the mirror, attempting the reconstruction of an impossible fiction: unity between image and sound. That is what we do when watching a film, transferring the origin of the sounds we hear from the loudspeakers in the room to the images moving on screen.

This piece, then, materializes the interference of voice with image, and brings the violence in speech onto mirrors’ surfaces, endangering its own process of creation: speech makes the mirrors vibrate and takes away our image in doing so. It attacks its own fictional condition and, in its current state of medial devaluation, echoes the breakup of its compactness.

In Deny the given voice –an interactive installation for mirrors, proximity sensors and sound (see next page for images)– a similar method was used to vibrate mirrors with attached speakers on their back. In that case, the audio played by the loudspeakers consisted of the last words of well-known personalities, and it faded out as visitors approached the mirrors. As the recorded speech faded away, a low-frequency sinusoid slowly faded into the speaker making the mirror vibrate. vibración.