Come chiudere (una volta per tutte) le sinfonie

Música acusmática

La obra está construída reuniendo los últimos sonidos del primer y cuarto movimiento de todas las sinfonías de Schubert. Estos finales están prácticamente liberados de la presencia del autor, y son puente, transición entre la obra y el público. Están en un no-lugar donde el compositor ya no se muestra y el oyente, apenas liberado del tiempo que la música impone al sujeto, todavía no se ha mostrado, no ha empezado a elaborar en soledad y libertad, con el ritmo y la velocidad de su pensamiento, con la cadencia propia de la memoria, fuera de la música. Son sonidos banales, carentes de toda originalidad, pero cargados de no-presencia, saturados de pasado y futuro, liberados de presente.

No se les aplicó ninguna transformación electrónica, se respetó su fisonomía, ligada a su memoria, que proporcionaba el estrato simbólico a la pieza. Fueron simplemente separados de su contexto y mezclados. Cada uno de ellos fue duplicado ininterrumpidamente en una pista de un grabador multicanal, lo que produjo un bloque sonoro indiferenciado, un material hipertrofiado de coincidencias, desfases y articulaciones.

Una masa por tanto cargada de futuro, de tendencias, a la que sólo restaba aplicarle un proceso sustractivo. Como resultado obtenemos un discurso autorreferencial en el que no hay ninguna articulación, ninguna retórica que no esté contenida en las duraciones de los sonidos originales. No hay por tanto decisión compositiva que no esté implícita en el material de partida. La operación se podría asimilar  al proceso descrito por Michelangelo Buonarroti a la hora de esculpir sobre un bloque de mármol: la piedra bruta ya contiene la escultura y la tarea consiste únicamente en encontrar, en extraer la figura de esa informidad no inocente.

La obra contiene otra propuesta. Los tutti orquestales, obligan a una lectura, a una percepción dramática, algo totalmente alejado de mi intención y sin embargo evidente en la escucha. El sonido está separado de los procesos, se desliga de mis intenciones, obedece a sus  propias leyes y va al encuentro del oyente en libertad. Este adelgazamiento del autor, esta puesta entre paréntesis del compositor, relacionada con la estética de la apropiación, se manifiesta de forma no convencional: la apariencia contundente de la obra, su sonoridad aplastante, la aleja de los  trabajos que identifican el aligeramiento autoral con un adelgazamiento de su volumen

Come chiudere (una volta per tutte) le sinfonie fue presentada por primera vez en el proyecto de apropiación y relectura de la obra de Schubert de Lucio Garau “Intorno a Schubert”, en Cagliari, Italia.

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